26 Sep 2016
septiembre 26, 2016

¿Qué falla en mi negocio?

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A menudo vemos como empresas que se crean con objetivos firmes y sólidos, e ideas innovadoras, terminan fracasando. Y es que emprender no es una tarea fácil, se necesitan conocimientos específicos en la materia, varios valores y aptitudes, innovación y creatividad, pero, sobre todo, es necesario realizar un desarrollo pormenorizado de todas las cuestiones de nuestro negocio.

Por supuesto, la idea de negocio debe ser innovadora, pero también real. No podemos dejarnos llevar por efímeras cuentas o malas previsiones, que al final, solo nos harán fracasar.

Tenemos que tener previsto el más mínimo detalle, los documentos necesarios para comenzar, los puestos de trabajo que son realmente necesarios, las tareas a desempeñar por cada empleado, el inmueble y los gastos fijos de este. Analizando también a la competencia que tenemos, evaluarlos y compararnos, porque, aunque no nos guste, ofrecen el mismo producto o servicio, y eso nos puede restar beneficio.

Según afirman los expertos, lo ideal es realizar tres tipos de análisis: análisis PEST, que analiza el entorno general en el que nos vamos a mover, análisis DAFO, que analiza nuestra empresa, sus características internas, las debilidades y las fuerzas externas, y las 5 fuerzas de Porter, por el que se dictan las estrategias que seguirá la empresa y el entorno específico de esta, es decir, clientes, proveedores, amenazas de mercado, etc.

Lo que está claro, es que en lo que se refiere a emprender, debemos apostarlo todo teniendo en cuenta todos los factores que pueden ayudarnos, pero también perjudicarnos. Lo más importante es confiar y seguir adelante.

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